
Una mañana de vorágine en el Congreso para preparar el juicio político a Peña y destituirlo en pocas horas
Una amplia mayoría de senadores rechazó la prórroga de 72 horas pedida por el Presidente; avanza el juicio político
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ASUNCIÓN.- A las 10.43, Paraguay empezó a transitar un día histórico, en medio de una enorme incertidumbre política y financiera. A esa hora, el presidente del Senado, el colorado cartista Basilio “Bachi” Núñez, leyó como primer punto el pedido de prórroga que había enviado por escrito Santiago Peña. Había 44 senadores presentes y empezó la sesión para tratar el juicio político del Presidente, en medio de la crisis por la caída del Ueno Bank.
El primero en hablar fue Walter Kobylanski (independiente, ex Cruzada Nacional), que no dejó margen de duda sobre su postura. “No hay que darle un minuto más” al Presidente, y además deberían renunciar todos los ministros. “Pido a los colegas que no prolonguemos esta agonía. Cuanto antes terminemos con esto, mejor. Lo que quiere el pueblo es una solución”, reclamó.

El liberal Ever Villalba (PLRA) coincidió en el fondo, pero no en las formas. Para él, la situación tampoco puede durar “un minuto más”, pero hay que respetar el procedimiento ya que se trata de un juicio oral y público, y el acusado tiene que comparecer en el recinto, en persona o a través de su representante.
Desde el oficialismo, el colorado Derlis Maidana, del sector que responde a Peña, rechazó la convocatoria y propuso pasar a un cuarto intermedio para definir qué pasará con la prórroga pedida.

A esas horas de la mañana, las plazas que fueron escenarios de los enfrentamientos entre la policía, ahorristas y manifestantes están vacías.
Al menos en Asunción, la atención está en el recinto y en los bancos, donde de a poco empezaron a realizarse los primeros depósitos.
De hecho, esta es la estrategia principal del banco central, que quiere despejar dudas respecto de la solvencia del sistema financiero y ya inició un cronograma de devolución de parte de los depósitos a los clientes del Ueno Bank.

El mercado financiero está convulsionado. No solo por la caída de la entidad que tenía casi 3 millones de clientes sino por los coletazos y los trámites que se están generando en las otras sucursales. Por un lado, hay ahorristas de otros bancos que, ante la desconfianza, prefieren el dinero en mano. Y, aunque no hay una masiva concurrencia a los bancos y un retiro de depósitos generalizado, todos los usuarios del sistema están en alerta.
Pero claro, en las radios, los medios de comunicación, los grupos de amigos o de WhatsApp ya empiezan a aparecer algunos testimonios de gente que amaneció con el dinero en la cuenta. “A mí me apareció la plata anoche y a varios de mis conocidos también”, dice Rubén, un profesor universitario que trabaja en Asunción. Cuenta que a familiares y amigos también les depositaron.
Claro que los primeros beneficiados son los que tenían otra cuenta en alguna otra entidad bancaria. Justamente a ellos, el Banco Central del Paraguay les depositó primero por la posibilidad de operar con otra entidad. Sin embargo, el grueso de los clientes del Ueno Bank son usuarios con menos sofisticación financiera y muchos de los que accedieron por primera vez al sistema. Por ahora, ellos deberán esperar.

Mientras tanto, la política transcurre por una enorme convulsión. El aún presidente Santiago Peña está absolutamente afuera de su sillón de mando. Lo único que falta saber es cuándo y cómo dejará la presidencia. No solo eso: mientras en las bancas avanzan con el juicio, en los sillones donde transcurre el poder del Partido Colorado ya trabajan en la sucesión.
En los primeros minutos de la sesión se jugó la posibilidad o no de entregarle 72 horas de prórroga para ejercer su defensa. Desde la mañana, nada parecía indicar que alguna bancada pudiese sostener esa posibilidad. Más bien se respiraba todo lo contrario. Pretendían terminar rápido con el juicio político en las cinco sesiones que prevé el reglamento y dar por finalizada la presidencia de Peña.
En los primeros discursos antes del receso hubo un pedido unánime que podría resumirse en una oración: “Ni un minuto más”. Ahora bien, los matices empezaron en las formas. Por caso, el receso de 30 minutos se aprobó para exigir al presidente que Peña o su abogado designado comparezcan en la sala para ejercer su derecho de defensa. El liberal Ever Villalba (PLRA) fue el vocero de esta postura. “Hay que respetar el procedimiento: se trata de un juicio oral y público, y el acusado tiene que comparecer en el recinto, en persona o a través de su representante”, dijo.

La línea de sucesión la fija el artículo 234 de la Constitución. Funciona igual si Peña renuncia o si lo destituyen: en los dos casos queda vacante la presidencia y asume el vicepresidente Pedro Alliana, que completaría el mandato hasta agosto de 2028. En otras oficinas de los colorados es donde se debate si conviene o no mantener al vicepresidente, o en su caso seguir con la línea hacia escalones más abajo. El punto es claro: evitar que el nuevo gobierno amanezca debilitado por el escándalo. Alliana se despegó de Peña hace menos de una semana. Ahí la duda.
En Paraguay, no es necesaria una nueva elección ni que el Congreso lo designe. Si Peña renuncia, primero el Congreso tiene que aceptar formalmente la renuncia. El jueves, Diputados rechazó por 48 a 30 iniciar un proceso contra Alliana, así que ese camino quedó despejado.
No a la prórroga
Cuando regresó la sesión, se decidió sobre la prórroga pedida por Peña. Casi era voto cantado: 39 decidieron no entregar esas 72 horas y formalmente empieza el juicio político.
En los pasillos del Congreso todo es frenesí. “Ya está en el subsuelo”, dice una empleada de planta permanente en referencia a Santiago Peña. El protocolo había colocado una alfombra roja en la entrada, pero esas escalinatas son para días de gloria. Para estos tiempos oscuros, Peña optó por las reservadas cocheras del edificio.
En la plaza de enfrente, empezaron a llegar ahorristas indignados. “Hay pocos y está todo tranquilo”, dijo un policía, mate en mano, detrás de un vidrio. Tiene razón: hay poca gente y permanecen detrás de una reja.
En el recinto, después de denegar la prórroga, los senadores volvieron a cuarto intermedio. En teoría, es el último plazo para que Peña se presente ante los legisladores y empiece su defensa. A diferencia del anterior cuarto intermedio, en este, la gran mayoría de los legisladores se quedaron en sus bancas, a la espera del Presidente.
A las 11.54, en el cuarto piso, donde está apostada la prensa, llegó el presidente del Senado, Basilio Núñez. “Vine a saludar a los periodistas paraguayos y a los extranjeros que han venido”, dijo. Un enjambre de micrófonos lo rodeó. “Estamos en una crisis financiera con una repercusión amplia. Es verdad que afecta más a pequeños ahorristas, pero también hay grandes. Ya hay 800.000 clientes que están cobrando”, informó. Hubo unas 15 preguntas a la vez y el senador optó por una salida rápida. “Le recordé que la Constitución hay que respetarla”. “¿Por qué no atendieron los informes y las advertencias sobre el banco?”, le llegaron a preguntar. ”Quien está hablando es quién firmó el pedido de informe", dijo y enfiló para la salida.
Finalmente, a las 13.08 ingresaron Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro, los abogados de Peña. Se sentaron a la derecha de la presidencia, de frente a los diputados que hacen las veces de fiscales. Ferreiro fue el primero en hablar y allí, en su corta alocución quedó claro el nudo de la defensa. Según los abogados, el juicio es nulo por una simple razón: el Presidente ya renunció y entonces, no hay posibilidades de aplicar este proceso a alguien que ya no detenta el cargo. “Tomamos el caso a la mañana con muy poca antelación y sin información. El argumento central de nuestra defensa es que el juicio es nulo. Una vez más pedimos que lo dejen renunciar para ponerse a disposición de la Justicia”, dijo Ferreiro. “Este juicio no tiene valor porque el presidente renunció, evitemos sanciones internacionales”, agregó.
Preda mantuvo esa línea aunque con argumentos mas jurídicos que políticos. “Al renunciar ya no puede ser juzgado”, resumió. Por ahora, la defensa no habla de inocencia sino de improcedencia del proceso.
La tensión está en cada rincón del Senado. Afuera, de a poco llegan ahorristas indignados. Sin embargo, con la suerte de Peña ya prácticamente sellada, el poder de Paraguay discute la sucesión. Allí está el poder de verdad.
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